
Hace sólo tres años, Pedro Cordovez desarrolló en su oficina el plan de negocios y el esquema de la empresa que hoy preside, Clarocom.
Con sólo cajetas, un teléfono, una computadora - que tenía que compartir- y sin un dólar de facturación, Cordovez, de 29 años de edad, junto al presidente de la junta directiva de la compañía, Seth Redlich, planificó uno de sus grandes sueños. Crear la empresa más grande de telecomunicaciones en Panamá. Tenían tres empleados.
Clarocom, que pertenece al grupo Galaxy Communications, tendría que enfrentarse a los años de experiencia y vasto capital de las empresas multinacionales que entraban a competir con la apertura del mercado de telecomunicaciones, además de la presencia imponente del operador dominante.
Los tropiezos fueron muchos en la expansión de la red. Pero el joven ejecutivo estaba preparado para estas situaciones.
Con una maestría en telecomunicaciones y experiencia en el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), Cordovez logró esquivar las señales que interferían su camino. Su dominio de los tecnicismos propios de las telecomunicaciones lo ayudó a mover los cables en el momento preciso.
Las manecillas del reloj avanzaban mientras trabajaba sin facturar en un mercado que aún estaba cerrado. El tiempo transcurrió entre negociaciones con el operador dominante Cable & Wireless, y la contratación de personal, mientras que la empresa adquiría los primeros equipos y emprendía la búsqueda de nuevos inversionistas panameños.
Y en un abrir y cerrar de ojos, llega el día. El 4 de febrero de 2003 Clarocom abre sus puertas. El resultado final, tan sólo 50 llamadas en la primera jornada de trabajo.
Cuatro meses después comenzaban a tener un flujo de caja positivo, subsistiendo sin necesidad de aporte de capital extranjero y permitiendo que la operación de la compañía se pagara por sí sola. Entonces, el primer año le significó reinversiones de las utilidades de la empresa, para el crecimiento de la red.
Según el presidente de Clarocom, la clave fue la experiencia de sus accionistas extranjeros en el sector, una campaña agresiva para atraer clientes denominada ?con nosotros el cliente siempre tiene la razón?, una oferta y un servicio de primera; pero sobre todo, haber sido oportunos.
El sueño no se quedó en el servicio de telefonía fija. La necesidad de que los clientes conocieran el servicio real de la compañía, los llevó a crear centros de atención al cliente y de negocios, que a la vez, representaran a la marca.
Su expansión no sólo la está haciendo en el ámbito nacional. Clarocom abrió oficinas en Nueva York con la instalación de su propio equipo para mantener una conexión directa en Estados Unidos y poder explotar no sólo las conexiones en Panamá, sino también en Centroamérica.
Para Cordovez esto demuestra lo que el negocio ha evolucionado, lo que permite el acceso a mejores precios en el extranjero, con tarifas competitivas cuyo promedio está por debajo de los 20 centésimos.
Con el incremento de participación de mercado, en el 2004 la empresa cerró con más de un millón de dólares en ganancias, pero Cordovez no se conforma.
El ambicioso ejecutivo espera que este año se resuelvan algunos obstáculos para que exista una verdadera apertura en las telecomunicaciones, y así continuar sus planes de despliegue, esta vez en telefonía residencial.
?La entrada al mercado no ha sido fácil. Hay algunas medidas que el Ente Regulador debe tomar para poder agilizar la competencia, pero nada impedirá nuestro desarrollo?, recalcó.